VIH Psicólogo

En la actualidad el VIH ya no es una enfermedad mortal sino crónica, es por ello que cuando una persona es diagnosticada como portadora del virus VIH o que tiene SIDA, su salud física pasa a ser su principal objeto de atención, pero no debemos olvidar algo: nuestra salud no sólo es algo físico, sino que también afecta a otras áreas de nuestra vida.

Las emociones, nuestros sentimientos, y cómo nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos,... todo esto también forma parte de nuestra salud.

Por ello, si consideras que estás teniendo problemas, dificultades para aceptar esta nueva situación, o que nunca llegaste a aceptarla, y sientes que puedes estar viéndote afectado en aspectos psicológicos, o sociales y emocionales, puedes contactar conmigo.

  • ¿Te acaban de diagnosticar que tienes VIH/SIDA?
  • ¿Llevas tiempo diagnosticado pero sientes que no levantas cabeza?
  • ¿Quieres mejorar la gestión de tus emociones?
  • ¿Sufres de estrés?
  • ¿Estás deprimido?
  • ¿Ha cambiado tu visión del futuro?
  • ¿Debería decir que soy seropositivo?
  • ¿Tienes sentimientos de culpa?
  • ¿Quieres mejorar tu autoestima?
  • ¿Has conocido a alguien y tienes miedo al rechazo?
  • ¿Has dejado de practicar sexo o quizá todo lo contrario, estás teniendo más sexo que nunca pero sientes que no es lo que realmente deseas?
  • ¿Te han comunicado que debes empezar a tomar la medicación y esto te ha afectado anímicamente?
  • ¿Quieres aprender a comunicar tu situación a las personas que tienes cerca?

Todas éstas, son razones para acudir a un profesional.

Enfermedad con estigma social

La psicoterapia está enfocada a personas que están viviendo con VIH, sus parejas, familiares y amigos.

Muchos se asombran cuando les dices que trabajas con personas con VIH que viven con problemas su situación personal, porque asocian el bienestar sólo con salud física, pero el VIH sigue siendo una enfermedad estigmatizada, que produce mucho sufrimiento. Por eso es necesario seguir trabajando para reducirlo y si es posible eliminarlo juntos.

Los problemas personales provocan cambios en las relaciones de pareja, en la convivencia, en cómo afrontar la vida, las relaciones sexuales, o los sentimientos de culpa o miedo.

Hay que aprender a comunicar el estatus serológico a las personas que tenemos más cerca de nosotros de la mejor forma posible, ya sean nuestros familiares y/o amigos o parejas sexuales.

Cuando uno ha sido diagnosticado como seropositivo, no sólo le afecta emocionalmente a la persona implicada, también pueden verse afectadas emocionalmente las personas más cercanas a ellas.